
entrar es fácil... salir es difícil
…una persona se aleja con las ideas ajadas
ve anfiteatro de alevocidades
inminentes silencios de cánticos
absurda danza sobre un camino de carcajadas
huérfanas visiones metálicas
en un candado de trastienda demolido por el polvo
Virginal estrépito de derrumbes
evocando lecho de lamentaciones
mundos operados a control remoto
destripado júbilo en rincones añejos
Los duendecillos van cantando
a través de sus pesadillas
ovillos de jolgorio ciego
guerras sigilosas
lejanas memorias
abriendo puertas mundanas
de inmundos antros ilustres
en una zona prohibida
buitres destripados
guiñapos
bandadas devorándose
en relámpagos cuadriculados
todo a su alrededor inerte
congénitos andróginos
esparcen amuletos de esperma
en su cita de pos-coito
en los bares, bebiendo bemoles
la cama en su límite tenso y delicioso
el espejo se aterra
ante el filo de los colibríes
cortando los rincones de la escena
guerra inconclusa
aturdida boca
escudriña sexos procaces
caminan, hablan, andan… y andan
en sórdida aridez
es la esencia
del delicioso acecho de la muerte
…una persona se aleja con las ideas ajadas
ve anfiteatro de alevocidades
inminentes silencios de cánticos
absurda danza sobre un camino de carcajadas
huérfanas visiones metálicas
en un candado de trastienda demolido por el polvo
Virginal estrépito de derrumbes
evocando lecho de lamentaciones
mundos operados a control remoto
destripado júbilo en rincones añejos
Los duendecillos van cantando
a través de sus pesadillas
ovillos de jolgorio ciego
guerras sigilosas
lejanas memorias
abriendo puertas mundanas
de inmundos antros ilustres
en una zona prohibida
buitres destripados
guiñapos
bandadas devorándose
en relámpagos cuadriculados
todo a su alrededor inerte
congénitos andróginos
esparcen amuletos de esperma
en su cita de pos-coito
en los bares, bebiendo bemoles
la cama en su límite tenso y delicioso
el espejo se aterra
ante el filo de los colibríes
cortando los rincones de la escena
guerra inconclusa
aturdida boca
escudriña sexos procaces
caminan, hablan, andan… y andan
en sórdida aridez
es la esencia
del delicioso acecho de la muerte
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